La Gamificación, un engranaje para la transformación empresarial

03-08-2017

El concepto de gamificación hace referencia a la técnica de aplicar mecánicas de juego a entornos no lúdicos. El objetivo de esta dinámica se centra en crear un cambio de comportamiento, mejorar la motivación y el rendimiento de los individuos.

Las mecánicas por las que opera la gamificación se centran en la implantación de hitos y logros como instrumentos para acabar con el tedio presente en tareas más pesadas o rutinarias, convirtiéndolas en algo diferente, divertido y sobre todo, con una recompensa final.

El esfuerzo, la concentración, la fidelización y otros valores positivos y comunes a cualquier juego son algunos de los elementos que potencia la gamificación en entornos como el laboral o educativo.

Gamificación aplicada al entorno empresarial

En cuanto al origen del término, aunque ya existía de antes, se considera que alzó su popularidad con las primeras búsquedas del mismo en Google en el año 2010 y, en la actualidad, es cada vez más popular.

De hecho, según los datos de la web Statista, se espera que, a nivel mundial, la implantación de las herramientas de juego suponga para las empresas una inversión a nivel mundial de 11,1 millones de dólares para 2020, en 2015 esta cifra se situaba en los 1,65 millones.

La gamificación aplicada en el entorno empresarial se da, principalmente a dos niveles, interno y externo. A nivel interno, estaría enfocada a la mejora en la motivación de los trabajadores para poder aumentar su productividad; y, de forma externa, se presenta como estrategias de marketing para dar a conocer la marca o aumentar el engagement con los consumidores.

La utilidad del juego en el escenario de la transformación tecnológica

Por otro lado, existen tareas más susceptibles de ser “gamificadas”. En el contexto actual, se presenta como algo fundamental emplear esta dinámica de cara a la transformación digital que experimentan las empresas.

Los cambios disruptivos que conlleva la modernización de las empresas pueden llegar a ser más asimilables para los trabajadores si se utilizan herramientas que amenicen y recompensen los esfuerzos empleados en la adaptación al nuevo entorno.

Al fin y al cabo, consiste en que a través del proceso de juego, mediante la creación de fórmulas creativas, se pueda estimular a los empleados o los equipos a adaptarse a su nuevo ecosistema empresarial. Una partida en la que el ingenio corporativo y los sucesivos avances tecnológicos tendrán que competir.